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APRIL 2003)
SEDER COMUNITARIOPÉSAJBEIAJAD DE LA UNIDADB’nai Brith y la Congregación B’nei Israel Segunda noche de Pésaj
Fecha: jueves 17 de abril Precio: Adultos: 7500 colones Interesados comunicarse con:
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Ahora que apenas comienza el mes de Nisán, Pésaj se acerca rápidamente. Este año celebraremos Pésaj con mis padres, en Miami, y no puedo dejar de recordar nuestro Séder del año pasado en Costa Rica.
Durante nuestra estadía en San José, Nicole y yo conocimos a muchas personas maravillosas, aunque sabíamos que había muchas otras personas que no tuvimos oportunidad de conocer. Comenzamos a entender cómo B’nei Israel se ha convertido en una congregación tan fuerte a pesar de no contar con un rabino permanente, y pudimos sentir el anhelo real de la comunidad por tenerlo. En ese viaje decidimos que yo regresaría tan a menudo como pudiera durante mi último año de escuela rabínica, y B’nei Israel aceptó recibirme.
Desde el último Pésaj, durante mis visitas y por medio del e-mail, he llegado a conocerlos mucho más. Mientras que muchos de ustedes eran solo rostros para mí hace tan solo un año, ahora puedo decir que conozco un poco más sobre sus familias, sus dificultades y sus celebraciones. He aprendido sobre las tradiciones de la comunidad, sus servicios, el edificio de su sinagoga y su escuela. He conocido a sus hijos, pasando un magnífico fin de semana con algunos de ellos, aprendiendo sobre lo que puede ser un grupo juvenil. He aconsejado a tres personas muy especiales con vistas a su conversión, comencé la preparación de al menos un matrimonio y tuve el honor de oficiar en una Bat Mitzvá. En este año que pasó, hemos comenzado muchas cosas juntos.
El mes de Nisán es considerado el comienzo del año judío. Al comenzar este año, continuemos nuestro viaje juntos. Todos esperamos que este año que comienza traerá crecimiento y cambio, aprendizaje y enseñanza, plegaria y reflexión, y sobre todo gran cantidad de alegrías. Al final del Séder decimos “El Próximo Año en Jerusalén”. Estas palabras expresan la esperanza de una ciudad de paz, donde los judíos de todas partes del mundo puedan reunirse y celebrar el don de la vida. Mientras Nicole y yo nos preparamos para nuestro “Próximo Año en San José”, espero que mi labor con B’nei Israel nos acerque cada vez más a ese propósito de reflexión, alegría y paz.
Erev Rav Michael Holzman
(Traducido por Inés Baum)
De nuevo el mundo se estremece por la guerra. No quisiera crear un debate sobre si la guerra es necesaria o no lo es. Cualquiera sea la razón, la guerra representa la oscuridad humana para resolver situaciones cuando no han tenido éxito la razón y el entendimiento. Cualquiera sea el resultado por venir de la guerra iniciada en Irak, debemos rezar para que la fase militar sea corta, así como para que el derramamiento de sangre sea el menor posible. En este momento deja de tener importancia si la ONU cumplió o no; si es una mala hoja de la historia para el Consejo Permanente de Seguridad, o si el futuro de las relaciones bilaterales se verá afectado o diezmado por la situación bélica. Sin embargo, es importante tener presente la situación imperante y bajo un estudio propio y crítico tomar nuestras propias conclusiones, por lo que a continuación resumo las mías:
La congruencia parece estar relegada a algún lugar desconocido, sin embargo, la esperanza perdura.
Quisiera terminar este apartado con las palabras del Rabino Daniel Goldberg sobre la tolerancia: ”La palabra tolerancia no es aceptada cuando significa que alguien está sometido al poder o control de otra persona.”
Cambiando de tema, quisiera referirme al segundo Séder de Pésaj.
Como ustedes saben, ha sido una tradición en B´nei Israel realizar el segundo Séder en forma comunitaria. Pésaj tiene mucho significado en la historia judía, por ser una festividad donde se le cuenta al mundo sobre la liberación del pueblo judío de la esclavitud. En todas las comunidades judías organizadas, se respeta el precepto fundamental de que a nadie le pueden faltar los elementos básicos en Pésaj. Esta fiesta despertó siempre alegría y expectativa en los círculos judíos, aunque también tiene recuerdos dolorosos en distintos momentos de la historia. Esta fiesta tan sagrada para el judaísmo era también usada por los enemigos para acusar a los judíos de cualquier cosa. En la víspera de Pésaj, los judíos eran acusados de terribles crímenes, aduciendo que usaban sangre de niños cristianos para los rituales. Las persecuciones no tardaron, dieron inicio los “pogroms”.
Esta festividad, tan llena de símbolos, la festejaremos este año con una familia extendida. Ha sido la B´nai Brith, conjuntamente con la Embajada de Israel, el Joint Comittee y otras organizaciones judías, la organizadora de este segundo Séder comunitario que compartiremos todos juntos.
En nombre de mi familia y en el mío, me despido.
Eduardo Keibel
La respuesta a esta pregunta es un fuerte Sí. La tradición de invitar a no judíos a participar en Pésaj se remonta muy lejos y es interesante. No sólo el Libro del Éxodo describe la mezcla de multitudes que se unieron a los judíos cuando dejaron Egipto, sino que nos ordena repetidamente “Habéis, pues, de amar al extranjero, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto” (Deut. 10:19). Porque fuimos maltratados siendo extranjeros, debemos darle la bienvenida a los extraños para demostrar que nosotros no los maltratamos.
Algunos judíos sostienen que no se debe invitar a no judíos a un Séder. Basan sus argumentos en la idea de que, durante la época del Templo, solamente aquellos que estaban técnicamente limpios podían llegar a ofrecer el sacrificio de Pésaj. Por lo tanto, no judíos que no se habían purificado no podían participar de la ofrenda del sacrificio. Esta regla solamente se aplica en el caso de las ofrendas de sacrificio. Si está planeando sacrificar una oveja pascual en su Séder, entonces no debe invitar a un no judío. Si no va a sacrificar una oveja, ¡invite a quienquiera que desee!
Esto se aplica especialmente hoy en día, ya que la gran mayoría de los judíos no se consideran ritualmente puros como para un sacrificio. El tipo de pureza ritual necesaria para oficiar un sacrificio requeriría que tuviéramos un Templo y que siguiéramos los procedimientos de una Novilla Roja. Puesto que no tenemos ni Templo, ni Novilla Roja, ninguno de nosotros es puro, y ninguno de los judíos podría técnicamente ofrecer el sacrificio pascual.
De hecho, la mayoría de las comunidades usan Pésaj como una festividad en la que se celebran temas universales, como un medio de construir puentes con la comunidad no judía. De hecho se nos ordena abrir nuestras puertas durante el Séder, para que podamos darle la bienvenida a cualquier extraño que no tenga un lugar donde comer.
Por otro lado, algunas comunidades no judías inventaron una calumnia anti-semita relacionada con la festividad de Pésaj. Esta historia comenzó en la Edad Media, cuando líderes cristianos acusaron a los judíos de secuestrar y asesinar niños cristianos, con el fin de utilizar su sangre en la elaboración de la matzá. Fuentes medievales afirman que los judíos mantenían abiertas sus puertas, para que los no judíos pudieran observar el Séder y asegurarse de que ningún niño cristiano estaba involucrado. La comunidad judía decidió que el hecho de mantener las puertas abiertas durante el Séder, ayudaría a educar a la comunidad vecina sobre quiénes somos y qué creemos.
Hoy por hoy, todavía queremos que la comunidad no judía participe en nuestro Séder. Como el anti-semitismo ha vuelto a crecer alrededor del mundo, enseñarle a la comunidad cristiana sobre nuestros rituales siempre nos ayudará a vivir en paz con nuestros vecinos. Debemos recordar que los judíos en Egipto fueron esclavizados porque surgió un Faraón que “no conocía a José”. Debemos hacer todo lo posible para evitar esto en el futuro. El mensaje de Pésaj es de liberación de la opresión. Somos afortunados de poder vivir en países donde nuestros vecinos nos tratan con respeto y nos dan la bienvenida a su sociedad. No vivimos en un Shtetl y no debemos aislarnos en uno. Debemos celebrar nuestra libertad y respeto compartiendo nuestro mensaje de liberación con el mundo exterior. Precisamente de esto trata Pésaj.
Si tiene cualquier pregunta relacionada con temas judíos,
por favor póngase en contacto con Michael Holzman, al e-mail:
MGholzman@aol.com .
A él le encantará responderle y todos nosotros en B’nei Israel
aprenderemos algo nuevo e importante.
(Traducido por Inés Baum)
Comentario escrito por la Rabina Lauren Berkun Eichler, JTS.
Mi viaje espiritual e intelectual como maestra de la Torá comenzó con el sistema de pureza en el Levítico. Tal vez fue éste un lugar extraño para comenzar la pasión de mi vida... explorando descargas genitales, contaminación de cadáveres y lepra. Sin embargo, el estudio de las leyes bíblicas de la pureza me otorgó una profunda apreciación por la belleza y la sabiduría de nuestra tradición.
Como una joven estudiante universitaria feminista, descubrí que las antiguas leyes judías de impureza menstrual no eran un ejemplo de discriminación de género o un tabú de la sangre. Mas bien, la Torá enseña que todas las descargas genitales, femeninas y masculinas, son fuentes de tumá (impureza ritual). Estas leyes son parte de un sistema simbólico más grande, que hace énfasis en el poder de confrontar la mortalidad y la subsiguiente necesidad de ritualizar la reafirmación de la vida.
Muchos estudiosos concuerdan en que el simbolismo vida/muerte es el principio subyacente detrás del sistema bíblico de pureza. Según esta teoría, uno se hace impuro por el contacto con la muerte o por la pérdida de vida potencial. En efecto, la fuente más grande de impureza es el cadáver humano (Núm. 19). La lepra, una enfermedad de la piel que hacía a la persona parecer un cadáver (ver Núm. 12:12), es otra forma severa de impureza. Los fluidos genitales, que representan la pérdida de material generativo de la fuente de vida, también causan impureza (Lev. 15).
De acuerdo a la teología bíblica, Dios es la Fuente de la Vida. El Dios de Israel encarna la vida, y solamente los vivos pueden alabar a Dios (Salmo 115). Entonces, nuestros encuentros con la muerte o recordatorios simbólicos de ella nos alejan momentáneamente de los rituales afirmadores de la vida de la residencia de Dios en el Templo. Sólo tras un renacimiento simbólico a través de la inmersión en las “aguas vivas” de la mikve (baño ritual), puede uno retornar a un estado de pureza.
Por muchos años, he disfrutado cualquier oportunidad para enseñar sobre el sistema bíblico de pureza y el poderoso ritual de purificación de la mikve. Sin embargo, año tras año, me ha tocado enfrentarme en el Levítico al caso más paradójico de impureza. La parashá Tazria declara que una madre queda impura tras el parto:
“La mujer, cuando hubiere concebido y dado a luz un hijo varón, quedará inmunda siete días . . . permanecerá treinta y tres días purificándose de sus sangres . . . Mas si hubiere dado a luz hembra, quedará inmunda por dos semanas . . . y permanecerá sesenta y seis días purificándose de sus sangres” (Lev. 12:2-5).
¿Por qué una madre contraería la impureza al traer una nueva vida al mundo si la impureza es el resultado de las fuerzas simbólicas de la muerte? Además, ¿por qué el período de impureza de una madre es doble al dar a luz una niña?
Cada vez que leo el Capítulo 12 del Levítico, considero las respuestas disponibles para estas preguntas tan insistentes. Existen varias sugerencias apremiantes. En primer lugar, el parto en el antiguo Medio Oriente estaba plagado de peligros para la madre y de altos índices de mortalidad infantil. Por esto, cada parto era un encuentro potencial con la muerte. En segundo lugar, la mujer embarazada es un vaso lleno de vida. Después del parto, la madre experimenta una pérdida de esta poderosa presencia de vida que tiene dentro de sí. Su descarga de vida deja un vacío y crea la necesidad ritual de la purificación. Aunque ninguna de estas respuestas reconcilia perfectamente la impureza del parto dentro del sistema simbólico, ambas relacionan la experiencia como un punto de unión entre la vida y la muerte.
A la luz de acontecimientos recientes, he logrado encontrar otra posible explicación para la impureza del parto. En una obsesiva discusión sobre la inestabilidad en el Oriente Medio y el estado tan vulnerable de los sucesos mundiales, un colega describió la atemorizante experiencia de traer un hijo a este mundo: “Aunque siento una gran alegría al haber creado una nueva vida, también sé que he creado un nuevo potencial para la muerte.” Todo ser humano morirá. Cada nacimiento trae otro ser humano mortal y frágil al universo. En nuestro precario mundo, esta realidad cobra importancia rápidamente.
Aquí encuentra asidero una explicación para el doble período de impureza que sigue al nacimiento de una niña. La nena encarna el potencial de que un día llevará dentro de sí otra nueva vida. Cada vida que se traiga al mundo traerá consigo otra muerte. En consecuencia, la Torá señala el nacimiento de una niña, futura vasija sagrada para la creación de nueva vida, con una doble carga de “muerte simbólica”.
Quizás las leyes del Capítulo 12 del Levítico respondan a las conflictivas emociones de cualquier nuevo padre o madre. Un nuevo nacimiento trae consigo alegría y emoción, temor y miedo. Los nuevos padres tienen fe en el potencial de la vida, a pesar de temerle a la posibilidad de la muerte. El sistema bíblico de pureza proclama que nuestras confrontaciones con la naturaleza temporal de la vida nos dejan una huella espiritual muy profunda; desde la concepción hasta el nacimiento, a la enfermedad, a la muerte. En cada etapa de la vida, reconocemos y ritualizamos nuestros encuentros con la muerte. Después nos abrazamos y nos sumergimos nuevamente en la vida.
La publicación y distribución del comentario de la Rabina Berkun sobre la Parashá Tazria
fue posible gracias a una generosa donación de Rita Dee y Harold (z”l) Hassenfeld.
(Traducido por Inés Baum)