Congregación B'nei Israel -  San José, Costa Rica


RINCÓN DEL GRUPO JUVENIL


    Me parece que siempre nos estamos preocupando por las cosas materiales, que al surgir una idea nos quejamos de cuánto costará, cuánto tardará, quiénes participarán. Aspectos que sí tienen gran influencia en todos los proyectos que nos propongamos, pero no considero sean obstáculos para su realización. A veces pienso que solo la persistencia, las ganas de cumplir y el entusiasmo, son los que realmente nos llevan muy lejos. No en todos los proyectos tenemos que gastar plata, y si nos ponemos a ver quienes van a participar, nunca vamos a hacer nada. Creo que tenemos que empezar nosotros mismos. Las ideas siempre son buenas y siempre ayudan.

    Como jóvenes de la comunidad judía, creo que nos debemos comprometer, ser persistentes y llevar adelante nuestras metas. Una reunión no basta; dialogar sobre lo que podemos hacer puede servir, pero no si no se cumple.

    Quiero enfatizar mi deseo de crear un grupo de jóvenes que actúa, un grupo en el cual no haya obstáculos que no podamos sobrepasar, un grupo en el que manifestemos nuestra perseverancia y el deseo de convertirnos en una comunidad unida, valorando lo afortunados que somos, y ayudar a los que necesitan de ese amor y de esos valores que nos han enseñado nuestros padres.

    Vamos a empezar con un proyecto para el Hospicio de Huérfanos de Desamparados, conjuntamente con el Centro Israelita. Nos hemos unido como dos comunidades judías, y no como una ortodoxa y otra reformista, porque judíos es lo que somos, y nuestros valores hemos de cultivar.

    Como ya se han hecho varias donaciones de parte de otros miembros de la comunidad, nosotros no vamos a ser quienes donemos, sino que les vamos a ofrecer una fiesta el 22 de diciembre a estos 145 niños. Queremos colaborar con la comida, dulces, música… lo que sea necesario para ofrecerles un ambiente diferente, lleno de amor y felicidad. Lamentablemente, ellos no tuvieron nuestras oportunidades de contar con padres que los quieren. No quisiera sonar muy dramática, pero es que son pocos los que conocen esta realidad, y muchos los que dan por un hecho lo que tienen.

    Somos pocos los de nuestra comunidad que la estamos organizando, pero les estaremos llamando en las próximas semanas. Pero por favor, si no nos podemos contactar con alguno y están informados de este acontecimiento, les agradeceríamos que colaboraran con algo dulce, y lo dejaran en la sinagoga con Mayra (la secretaria) o con Leo, y les especifican que es para el proyecto del Hospicio de Huérfanos. A partir del 17 de diciembre esteramos recibiendo sus donativos, y les vamos a estar muy agradecidos.

   

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    Gracias al apoyo de muchos, hemos podido realizar viajes a distintos seminarios fuera del país. Me dieron este espacio principalmente para comentarles acerca del Seminario en Guatemala. Como siempre, fue una magnífica experiencia, y creo que cada vez son mejores. En lo personal, ésta ha sido la que más me ha gustado. La organización fue excelente, las personas muy simpáticas, y nos trataron como si fuéramos de la realeza, siempre procurando darnos lo mejor. Pero hubo un factor transitorio: este seminario fue un conjunto de adultos y jóvenes universitarios; no nos dividieron y asistimos a las mismas charlas. Lo que significa que discutimos a la vez con adultos, los cuales nos hablaron de forma igualitaria, contándonos acerca de experiencias personales y aconsejándonos de una u otra forma para seguir adelante como una sola comunidad.

    Hablamos, también, acerca de los guettos que nosotros mismos formamos en nuestras sinagogas; excluimos muchas veces a los que no comparten nuestra ideología. Luchamos mundialmente en contra de la discriminación, pero nos cegamos a nuestra realidad más cercana. No comprendo la idea de lograr un mundo mejor, sin racismo, si ni siquiera nosotros podemos construir la igualdad en nuestra casa, nuestro templo y en nosotros mismos. Siempre existirá el patrón y los requisitos de la tradición judía, y el ser un buen judío, pero debemos abrirnos a nuevas posibilidades, siempre y cuando respetemos nuestra tradición y cultura, de miles de años atrás que sigue vigente hoy en día.

    La participación de países latinoamericanos nos unió más como comunidad judía, todos de culturas diferentes pero la esencia judía permanente. Comenzamos amistades, que a pesar de la distancia, esperamos perduren por mucho tiempo, y a la vez nos enriquezcan más como seres humanos.

 

                                                                                                                    - Erika Keibel
                                                                                                                                                              KOLEINU, diciembre 2003

   

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Última actualización:    5 de diciembre, 2003