Congregación B'nei Israel -  San José, Costa Rica



EREV ROSH HASHANÁ

Rabina Daniela Szuster

 

        En los Iamim Noraim hacemos un balance del año que pasó.  Nos reencontramos con nuestras raíces, tomamos coraje para hacer frente a las adversidades de la vida erguidos como un tronco, alzamos nuestros brazos y miradas al cielo como si fueran ramas al viento, y proyectamos un año mejor en el cual podamos recoger los frutos de nuestro esfuerzo.

        En las Altas Fiestas somos como árboles.

        En estos Iamim Noraim nos gustaría poder aprender del Tamar de la jueza Dborá, del Eshel de Abraham Avinu, del árbol del conocimiento del bien y el mal, del árbol del Gófer con el cual Nóaj construyó su arca, del Kikaión de Ioná, de la zarza de Moshé que ardía y no se consumía y del árbol de la vida.

        Esta primera noche de Rosh Hashaná la dedicaré al Tamar de la jueza Dborá.

        El Tamar, la palmera, era el árbol predilecto de una de las únicas juezas y profetizas del pueblo de Israel.  Ella solía sentarse debajo del Tamar y juzgar allí al pueblo de Israel.  El Tamar es un árbol alto y fuerte que acompañaba, cubría y protegía los juicios, veredictos y decisiones de la jueza Dborá.

        El fruto del Tamar, el dátil, es llamado miel en la Torá.

        El nombre Dborá significa "abeja" en español.  Seguramente no es casualidad que de esta manera se llame la jueza.  Así como la abeja a veces pica con su aguijón y otras veces produce miel, así también era la jueza Dborá en cada uno de los juicios.  Ella tenía la capacidad de ser firme y erguida como el aguijón y a la vez dulce y sensible al relato de cada uno de los intervinientes en el juicio.

        También nosotros, en Rosh Hashaná, vivimos una mezcla de ambas sensaciones.  Por un lado venimos a la sinagoga llenos de alegría por disfrutar una vez más de esta gran festividad, nos preparamos, nos encontramos con familia y amigos, nos deseamos buenos deseos para este nuevo año.

        Por otro lado hoy también es Iom Hadin, día del juicio. Es un día imponente, soberbio, ya que somos inscriptos y nuestro juicio existencial comienza a desenvolverse.

        En nuestros rezos,  D"s se convierte en Mélej y Shofet, rey y juez, a diferencia de todos los días del año que lo llamamos El, D"s.  Hoy todas nuestras acciones del año comienzan a ser evaluadas por D"s y por nosotros mismos, ya que tenemos la bella posibilidad de arrepentirnos.

        Venimos aquí no sólo a reencontrarnos con nuestros amigos sino a poder realizar un verdadero Jeshbon Hanefesh, un balance de nuestra alma.    Venimos a encontrarnos con nuestras debilidades, errores y miserias en los diferentes ámbitos de nuestra vida.

        En este primer día de Rosh Hashaná yo los invito a que pensemos cómo hemos tratado a nuestro prójimo en este año transcurrido.

        El significado del nombre de la Jueza Dborá puede ayudarnos a reflexionar sobre las relaciones humanas.  Como ustedes saben, la abeja cuando pica a alguien se muere.  De alguna manera nosotros también cuando herimos a alguien, a un amigo, a un ser querido, morimos un poco internamente.  La herida al prójimo no es indiferente a nuestro cuerpo y alma.  También a nosotros nos produce cierto daño.

        En el balance del alma de este año los invito a que cada uno de nosotros podamos intentar identificar a quién hemos lastimado o herido en este año.  A quién le hemos dado vuelta la cara y no hemos dado la mano cuando la necesitaba.

        Pero la abeja no sólo lastima sino que se endulza cuando produce miel.  También nosotros nos endulzamos la vida cuando damos lo mejor de nuestro ser a nuestro prójimo.  Pensemos entonces también a quién endulzamos, a quién le dimos alegría y felicidad en momentos de angustia.

        Inevitablemente, cuando uno lastima a alguien se lastima un poco a uno mismo, pero también cuando sonreímos y acariciamos, nuestra alma sonríe y reboza de alegría.

        Una de las plegarias que rezamos en estos Iamim Noraim, llamada "Unetane Tokef", dice en uno de sus párrafos "Mi Ijie Umi Iamut", "quién vivirá y quién morirá".  Quizás el vivir o el morir no tenga que ver exclusivamente con una categoría física sino con nuestra actitud frente al prójimo, logrando endulzar y endulzarnos en vez de lastimar y lastimarnos.     

        Quiera D"s que en este nuevo año seamos más sensibles al corazón de nuestros prójimos, seamos sensibles al corazón de nuestros hijos e hijas, esposos o esposas, padres y madres, maestros o alumnos, amigos y compañeros de las diferentes áreas de nuestra vida.

        Quiera D"S que podamos guardar el aguijón y usarlo muy esporádicamente.

        El Tamar, palmera que acompañaba a la jueza Dborá, en el libro de los Salmos es símbolo de la persona justa, y a la vez sus frutos son llamados Dvash, miel, en la Torá.  Quiera D"s en este año podamos, como la jueza y profetiza Dborá, juzgar a nuestro semejante, acompañados, guiados y protegidos  por la justicia y dulzura del Tamar.

        Te pedimos D"s nuestro y de nuestros padres y madres, que en estos Iamim Noraim, días terribles, nos juzgues pero con dulzura y compasión.  Que nos des la posibilidad de cambiar en este nuevo año entrante.

        Shaná Tová Umetuká, que tengamos todos un año bueno y dulce como la miel.

 

 

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Inés Gutiérrez      baumgut@racsa.co.cr
Última actualización:    24 de octubre, 2004