Congregación B'nei Israel -  San José, Costa Rica



ROSH HASHANÁ - Shajarit 1er día

por el Rabino Rami Pavolotzky

 

        En los Iamim Noraim hacemos un balance del año que pasó.  Nos reencontramos con nuestras raíces, tomamos coraje para hacer frente a las adversidades de la vida erguidos como un tronco, alzamos nuestros brazos y miradas al cielo como si fueran ramas al viento, y proyectamos un año mejor en el cual podamos recoger los frutos de nuestro esfuerzo.

        En las Altas Fiestas somos como árboles.

        En estos Iamim Noraim nos gustaría poder aprender del Tamar de la jueza Dborá, del Eshel de Abraham Avinu, del árbol del conocimiento del bien y el mal, del árbol del Gófer con el cual Nóaj construyó su arca, del Kikaión de Ioná, de la zarza de Moshé que ardía y no se consumía y del árbol de la vida.

        En esta mañana, quiero hablarles del Eshel, el tamarisco que plantó Abraham avinu.  La porción de la Torá que leímos hoy relata, entre otras cosas, el pacto de paz que acordaron Abraham y Abimelej, el rey de Guerar, en Beer Sheva.  Inmediatamente después de este relato, la Torá dice: "Plantó Abraham un tamarisco en Beer Sheva, e invocó allí el nombre de Adonai, D"s eterno" (Génesis 21: 33).  Aparentemente, este versículo no guarda relación directa con el relato del pacto de paz, y aunque sí la guardase, no queda del todo claro cuál es el motivo por el cual Abraham planta el árbol, ni porqué la Torá debe preocuparse por narrarnos este detalle.

         ¿Acaso es tan importante que Abraham haya plantado un árbol?  Nuestros sabios aseguran que sí lo es, y que el Eshel que plantó Abraham es en realidad un símbolo.

         En el Talmud, aparece una discusión entre los maestros Rav y Shmuel acerca de cuál es el significado simbólico del Eshel que plantó Abraham.  Uno de ellos opina que lo que Abraham plantó fue un huerto para trabajarlo y alimentar con sus frutos a los necesitados.  El otro, en cambio, cree que Abraham construyó una especie de casa para albergar a los caminantes, siempre necesitados de alimento y de un techo bajo el cual guarecerse y descansar.

         Rashi explica, citando al midrash, que la palabra Eshel debe ser entendida no sólo según su significado literal, como el nombre de un árbol, sino además como un acróstico:  Ajila, Shtia, ve-Levaia, es decir comida, bebida y compañía.  Estas tres cosas ofrecía Abraham a los visitantes.

         Otros explican que no debemos leer Eshel sino Sheal:  "sheal kol ma she atá mebakesh va-ani noten leja", "pide lo que quieras que yo te lo doy", y que ésta era la frase que Abraham pronunciaba cuando alguna persona venía a él.   

         Como ven, nuestros sabios entendieron que el versículo que relata cómo Abraham plantó un tamarisco es sumamente importante, ya que su verdadero significado tiene que ver con el conjunto de mitzvot que se denomina Guemilut Jasadim, es decir hacer actos de justicia social al ayudar a los más desprotegidos de la sociedad.  Guemilut Jasadim incluye donar dinero, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir a los desnudos, visitar a los enfermos, consolar a los afligidos.

         En Rosh ha-Shaná, cuando nos enfrentamos al juicio divino, somos especialmente sensibles a los preceptos de Guemilut Jasadim.  Los días que van entre Rosh ha-Shaná y Iom Kipur son muy adecuados para incrementar nuestros actos de bien, nuestros actos de justicia social.

         En nuestra congregación intentamos siempre preocuparnos por los más necesitados y por cierto, uno de sus tres comités principales tiene por nombre Guemilut Jasadim, con el cual esperamos trabajar mucho este año.  Pero no debemos delegar nuestra responsabilidad social en la comunidad:  los preceptos de Guemilut Jasadim recaen sobre cada persona, y cada uno de nosotros es responsable por la sociedad en la cual vivimos.

         Abraham fue un hombre justo, pues se preocupaba por brindar comida, bebida y compañía a quienes lo necesitaran, en un lugar difícil como la árida Beer Sheva.  En este Iom ha-Din, en este día del juicio, lo recordamos especialmente para inspirarnos en su figura.  Imaginamos a nuestro patriarca plantando un árbol, con el sólo objetivo de obtener frutos y sombra para ofrecer a los desamparados:  esa imagen nos da fuerza y coraje para ser más activos en la construcción de un mundo mejor, de una sociedad más justa.  Tender la mano a otro hombre que la necesita nos dignifica como judíos y como humanos.  Nos hace sentir más cerca de D"s.

        Shaná Tová

 

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Última actualización:    20 de octubre, 2004