Congregación B'nei Israel -  San José, Costa Rica


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Parashá de la Semana:   Sábado 1º de enero, 2005

               B”H

SHEMOT 5765

 Éxodo 1:1 - 6:1

 

MENSAJE DE TORÁ  -  Rabina Daniela Szuster

            En este Shabat comenzamos a leer el segundo libro de la Torá, el libro de Shemot, que comienza con una escena muy diferente a la última de Bereshit.  Los hermanos de Iosef e hijos de Iaakov no son un grupo de gente bienvenida sino un pueblo esclavizado.

            Es sumamente interesante el lugar protagónico que ejercen las mujeres en estas escenas, sobre todo por su lucha por la vida.  El faraón había ordenado a las parturientas que maten a los hijos varones de las hebreas y que dejen vivir a las niñas.  Sin embargo, las parturientas no le hicieron caso al faraón y optaron por cumplir con su misión divina, permitir la vida.

            También Miriam, futura  profetisa y líder del pueblo de Israel, ejerce su influencia a favor de la vida.  Cuenta un Midrash (Talmud Babilónico, Tratado Sota 12a) que cuando Amram, el padre de Miriam, escuchó que el faraón iba a matar a todos los hijos varones, decidió divorciarse de su mujer Iojebed, acción que fue imitada por el resto de los hombres del pueblo.  Le replicó Miriam a Amram:  "¡Padre, tu decisión es más cruel que la del faraón!  ¡El faraón sólo decretó sobre los hijos varones y tú decretas sobre los hijos varones e hijas mujeres!"  Amram reflexionó sobre los consejos de Miriam y  tomó nuevamente a Iojebed como esposa y así lo hicieron el resto de las parejas.

            En medio de la esclavitud, sufrimiento y desasosiego hubo mujeres que tuvieron la esperanza y el coraje para lograr que la naturaleza continúe con su ciclo y pueda iluminar con la vida de nuevos seres humanos.  Cuando todo parece perdido, siempre hay un camino que nos devuelve la esperanza.

Shabat Shalom

 

SERMÓN  -  Rabino  Rami Pavolotzky

Es sabido que para llevar a la práctica grandes ideas hay que contar con una fuerte dosis de idealismo y quizás hasta con un poquito de locura.

No hay dudas de que para concretar ideas se necesita personas responsables, con capacidad de evaluar riesgos y factibilidades.  Pero a veces, cuando somos demasiado responsables y serios en nuestros proyectos, difícilmente podamos verlos hechos realidad.

Creo que en un proyecto comunitario, como por ejemplo el que estamos delineando en B'nei Israel, también se necesita una mezcla de seriedad y compromiso, junto con una pizca de valentía y locura.  Muchas veces, cuando solos o junto con los directivos pensamos en las cosas que nos gustaría hacer en la congregación, terminamos diciendo algo así como "es imposible" o "eso no puede funcionar aquí".  Esta visión responsable suele evitarnos frustraciones y divisiones inútiles.  Pero muchas otras veces, ese entusiasmo compuesto de esperanza y coraje es el que nos permite concretar nuestros más preciados sueños.

Me parece que hoy, un día en el que a muchos les cuesta concurrir a la sinagoga, es un buen momento para darnos ánimo como para soñar en la comunidad que queremos ser.

Esta semana comenzamos a leer el libro de Shemot, en el cual se destaca en forma notable la figura de Moshe.  Cuando pensamos en Moshe tenemos ante nosotros esa clase de líder pensante y serio, pero con una gran cuota de valentía y coraje…  ¿quién podría aceptar la tarea de conducir por el desierto a un pueblo de pobres esclavos, que escapan de un poderoso imperio?

Sin embargo, me gustaría mostrarles que Moshe no nació como el líder que fue, sino que se formó, en la escuela de la vida.  Cuando D"s le ordena a Moshe dirigirse a Egipto para liberar al pueblo de Israel (Shemot 3:10), Moshe se niega repetidas veces con los siguientes argumentos:  "¿Quién soy yo para ir hacia el faraón y sacar a los hijos de Israel de Egipto?" (Shemot 3:11), "He aquí que yo voy a venir a los hijos de Israel y les voy a decir:  'el D"s de vuestros padres me ha enviado a vosotros'.  Si me dijeren:  '¿cuál es su nombre?', ¿qué habré de decir?" (Shemot 3:13), "Ellos no creerán en mí y no escucharán mi voz…" (Shemot 4:1), " Te ruego, Adonai, no soy hombre de palabras…"  (Shemot 4:10), " Te ruego, Adonai, envía ahora por mano de quien hayas de enviar" (Shemot 4:12).

Moshe se opone a aceptar la orden divina repetidas veces, alegando excusas cada vez más difíciles de aceptar, hasta que simplemente le pide a D"s que envíe a otra persona.  Moshe siente que la misión para la cual es enviado no tendrá éxito.  Moshe carece, en su etapa de juventud, de esa capacidad de arriesgarse más de lo aconsejable para que las cosas funcionen y salgan bien.

Finalmente Moshe acepta la orden divina y se dirige a los ancianos del pueblo de Israel junto con su hermano Aharón.  La respuesta, seguramente dejó atónito al joven Moshe:  "Y creyó el pueblo, oyeron que recordó Adonai a los hijos de Israel y que Él había visto su aflicción.  Ellos se prosternaron y se inclinaron" (Shemot 4:31).

Moshe pensó muchos argumentos acerca del porqué las cosas podrían salir mal, pero todos se desvanecen ante la realidad de un pueblo que confía en él inmediatamente y lo coloca como su líder.  A partir de ese momento Moshe conducirá los destinos del pueblo de Israel hasta su muerte.

En cierto sentido, podemos decir que Moshe aprendió a la fuerza la importancia de agregarle a los proyectos y sueños ese granito de locura y esperanza que rompe con la realidad difícil a la que nos enfrentamos.

Quiera D"s bendecirnos a nosotros con ese coraje tan necesario para concretar los proyectos que B´nei Israel necesita concretar.  Que podamos contagiarnos entre nosotros de esa valentía que se necesita para construir una comunidad.

¡Shabat Shalom!

 

 

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Inés Gutiérrez      baumgut@racsa.co.cr
Última actualización:   
21 de febrero, 2005