Congregación B'nei Israel - San José, Costa Rica |
MISHPATIM 5765
Éxodo 21:1 - 24:18
MENSAJE DE TORÁ - Rabina Daniela Szuster
La parashá de esta semana está compuesta por leyes de toda clase. Entre ellas se encuentra la siguiente ley: "Midebar sheker tirjak", "de palabra mentirosa habrás de alejarte" (Shemot 23:7). La mentira es una "habilidad" netamente humana, que logra trastocar la realidad intencionalmente. Mentir significa no querer decir alguna verdad. ¿Por qué no decirla? Porque nos molesta, no nos conviene, porque a veces la verdad nos angustia. La mentira es atractiva dado que rompe con las distancias que existen entre nuestra realidad y nuestro ideal a alcanzar. Aparentemente la mentira acorta las distancias pero en el fondo nos aleja mucho más. Al mentir ya no nos esforzamos por llegar a nuestras metas y la farsa de aparentar lo que no somos, en algún momento concluye si es que no nos desmoronamos antes.
Cuenta la tradición que Rab Zusia toda su vida quiso igualarse a Moshe. Cuando murió y fue juzgado por la corte celestial, D"s no le preguntó por qué no fue como Moshe sino por qué no fue Zusia. Por qué se ha mentido toda tu vida sin poder disfrutar de sus propias cualidades. Ni D"s ni sus colegas ni su familia esperaban que él fuera Moshé, sino que fuera Zusia.
Aunque muchas veces la sociedad moderna en que vivimos nos estimula a acercarnos a la mentira en vez de alejarnos como nos dice la Torá, sin duda el camino de la verdad es el que nos hace más dignos y nobles, y a largo plazo también felices de ser quienes somos y valorar lo que poseemos y conseguimos con mucho esfuerzo, coraje y honestidad.
Shabat Shalom
SERMÓN - Rabino Rami Pavolotzky
La semana pasada leímos de la Torá acerca de la entrega de las tablas de la ley. La parashá de esta semana, Mishpatim, contiene una larga lista de leyes que fueron entregadas al pueblo de Israel en el desierto. La mayoría de éstas son reglas de carácter social, indispensables para organizar una sociedad, como la que Moshe intentaba organizar.
Si leemos detenidamente notaremos que aparecen leyes que tienen que ver con lo penal, comercial y civil, una especie de manual básico de derecho. De hecho, son estas leyes las que servirán de base para la redacción de lo que hoy conocemos como Derecho Hebreo, cuyos libros fundamentales son la Mishna y el Talmud.
Una de las leyes más destacadas que parecen en nuestra parashá es la siguiente: "Lo tikaj shojad, ki ha-shojad ieaver pikjim visalef dibrei tzadikim", "No habrás de aceptar soborno, ya que el soborno enceguece a los que tienen visión y deteriora las causas justas" (Shemot 23:8).
Una característica fundamental para que pueda existir una sociedad sana es que exista un juicio justo, una justicia que sea equitativa para todos. Mientras exista el soborno, una sociedad no puede avanzar y mejorar.
Uno podría pensar que cuando la Torá establece que no se puede tomar soborno, se refiere al soborno utilizado para perjudicar al inocente o para absolver al culpable. Sin embargo, la Torá nos dice dos versículos antes que está prohibido torcer el juicio (Shemot 23:6). Por lo tanto, el Talmud (Ketuvot 105b) establece que el versículo que dice "no aceptarás soborno" se refiere incluso al caso en el cual ese soborno es utilizado para juzgar una causa justa. Un juez no puede aceptar dinero ni regalos ni honores de uno de los contendientes en un juicio, ni siquiera cuando está convencido que esa persona es inocente. Un juez debe ser absolutamente imparcial, no debe dejar lugar a la más mínima sospecha.
El soborno enceguece los ojos de los videntes, dice metafóricamente la Torá. Cuando hay un soborno de por medio, la visión ya no es tan clara. Lo que parecía blanco se ve gris y lo que era gris se convierte en negro. El soborno enceguece la visión de los más respetables sabios, jueces, políticos y policías. Nadie está inmune a él. Nuestra mejor herramienta es la ley, respetarla, estudiarla y hacerla respetar.
Costa Rica ha sido golpeada recientemente por el cáncer del soborno, que penetró en lo más profundo de su gobierno. Nuestro deber como habitantes de este país es exigir que estos hechos sean aclarados y que no sean repetidos nunca más. De lo contrario la justicia perderá su independencia, base fundamental para la sociedad. Si hay soborno no hay justicia independiente. Sin justicia independiente estamos completamente desprotegidos, y marchamos seguros hacia una sociedad enferma, que no se preocupa por los más débiles, sino sólo por proteger a los más poderosos.
Los recientes acontecimientos de denuncias y encarcelaciones, deben llevar a un profundo y serio replanteo de la sociedad en que vivimos. Si todo va a terminar en el show mediático, entonces habremos perdido el tiempo y una oportunidad histórica. No debemos permitir que eso pase.
La ley de la Torá es clara y sabia. Nuestra obligación como custodios de la Torá es cumplir con la ley, cumplir con las mitzvot. En ese marco, como judíos, podemos hacer una contribución importante a la sociedad de la cual somos parte. Es nuestra obligación hacerlo.
El soborno ciega a los videntes… no permitamos que esta sociedad quede ciega.
¡Shabat Shalom!
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