Congregación B'nei Israel -  San José, Costa Rica


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Parashá de la Semana:   Sábado 19 de febrero, 2005

               B”H

TETZAVÉ 5765

 Éxodo 27:20 - 30:10

 

MENSAJE DE TORÁ  -  Rabina Daniela Szuster

La parashá de esta semana comienza diciendo: "Y tú habrás de ordenar a los hijos de Israel y que traigan aceite de olivas machacadas, puro, para el alumbrado. Para encender lámparas, siempre" (Shemot 27: 20).

D"s pide al pueblo, por intermedio de Moshé, que haya siempre una luz encendida en el interior del Mishcan.  Y así fue no sólo en el santuario móvil que trasladaban en el desierto sino también en el Gran Templo de Jerusalén y hoy en día en nuestras sinagogas.  Es costumbre colocar en la sinagoga un Ner Tamid, una lámpara delante del Aron Hakodesh, donde guardamos los Sifrei Torá, cumpliendo con el pedido de D"s en esta parashá. 

¿Qué significa esta luz eterna?  Muchas explicaciones se le pueden atribuir.  Cuando hay una luz encendida es una señal de que hay vida en ese lugar, para alguien que viene de afuera.  Pero también es una señal para los miembros de la comunidad.  Es una señal que nos recuerda que en ese lugar hay transmisión del judaísmo, se educa a los niños y a los adultos.  También es señal de que es un lugar apto para vivenciar momentos espirituales y profundos.  Es un lugar en que la gran familia que es el pueblo judío se reúne para celebrar y compartir los diferentes momentos de la vida.  Es un lugar en el que uno no está sólo. La luz indica que en ese lugar realmente  hay vida.

Quiera D"s que cada uno de nosotros podamos entregar un poco de nuestra luz interna al Ner Tamid comunitario, logrando que siempre esté encendido, iluminando y posibilitando la vida judía.

Shabat Shalom

 

SERMÓN  -  Rabino Rami Pavolotzky

Sin dudas, el gran protagonista del relato del Éxodo es Moshe Rabenu. Desde su nacimiento, en el segundo capítulo del libro de Shemot, la Torá nos cuenta muchos detalles acerca de su vida, sobre todo de su función como líder del pueblo de Israel. Leemos sobre sus enojos, alegrías y frustraciones como el conductor de un pueblo de pobres esclavos liberados en busca de la libertad y la quietud.

Justamente porque Moshe es el gran protagonista del libro de Shemot, llama poderosamente la atención que su nombre no es mencionado ni una sola vez en la parashá de la semana, Tetzavé. El gran líder, el libertador, el legislador… no aparece mencionado en una parashá completa, por primera vez desde su nacimiento.

Para aumentar aún más la incertidumbre, leemos que casi todo el texto de la parashá está dedicado al hermano de Moshe, Aarón, y a sus hijos, los primeros cohanim, los primeros sacerdotes encargados del culto en la historia de Israel. Por empezar se describen con gran detalle cómo habrían de ser las vestimentas de los cohanim. Y luego se dedican muchos versículos a describir cómo serían los shivat iemei miluim, los siete días de investidura, el período de preparación que culminaría con la consagración u ordenación de los primeros cohanim.

Es interesante notar que la parashá que está dedicada casi íntegramente a describir el servicio de los cohanim, es la única que no menciona el nombre de Moshe. Muchos creen ver en esto un indicio de la inteligencia y humildad de Moshe. Veamos.

Como dije antes, Moshe era el gran líder del pueblo, en cierto sentido idolatrado, visto como un semi-dios. Moshe concentraba toda la atención popular. Era natural que la gente lo viera también como el conductor del servicio a D"s. Sin embargo, los elegidos para conducir el culto eran Aharón y sus hijos, los cohanim. Es por eso que muchos entienden que el hecho de que el nombre de Moshe no aparezca en la parashá, alude al posible hecho de que Moshe entendió que si quería que el pueblo siguiera a los cohanim, él debía dar un paso al costado. Si él pretendía que la gente viera a los cohanim como líderes, entonces él debía dejarles el lugar y "desaparecer" por un tiempo.

Un gran conductor es quien puede delegar funciones de liderazgo en el momento oportuno, dando oportunidades de que otras personas lo acompañen en la tarea de conducir. Un gran líder sabe cuándo debe "esconderse" por un tiempo, y hasta desaparecer si es necesario. Moshe lo supo hacer.

Todos nosotros enfrentamos en algún momento de la vida situaciones en las que debemos saber delegar responsabilidades. Nos pasa en el trabajo, en la congregación, en otros grupos a los que pertenecemos, y hasta con nuestras familias, con nuestras parejas e hijos. Y la verdad es que a menudo nos cuesta delegar, nos cuesta compartir. A veces tenemos razón porque el momento no es el oportuno. Pero muchas otras veces simplemente nos duele dejar el lugar, nos duele no estar, nos duele que nuestro nombre no aparezca.

La Torá nos muestra que el líder más grande que tuvo nuestro pueblo, supo aprender a dar lugar a los demás, a compartir su liderazgo. Y fue más grande aún por eso.

Podamos nosotros aprender de Moshe Rabenu, de su capacidad de dejar lugar a los demás cuando es necesario, de saber simplemente que a veces también otros pueden ser responsables.

¡Shabat Shalom!

 

 

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Última actualización:   
22 de febrero, 2005