Congregación B'nei Israel - San José, Costa Rica |
LEJ LEJÁ 5765
Génesis 12:1 - 17:27
MENSAJE DE TORÁ - Rabino Rami Pavolotzky
Parashat Lej Lejá cuenta del viaje que emprendió Abraham hacia Egipto. Cuando retorna hacia la tierra de Israel (en ese momento Knaan) dice: "¡Ascendió Abram desde Egipto?" (Génesis 13:1). La Torá utiliza el verbo laalot, ascender, para designar la acción de viajar hacia Israel. También nuestros sabios utilizaron este verbo, incluso con una connotación espiritual, indicando la "elevación" que siente el espíritu judío al entrar a la tierra de Israel. El sionismo moderno revitalizó este término bíblico de tal manera, que hoy cualquier judío entiende que "hacer aliá" significa irse a vivir a Israel, ¡y no dar un brinco! De alguna forma, el actual Estado de Israel constituye una prolongación del sueño de nuestro patriarca Abraham.
Una de nuestras misiones como congregación es apoyar al vibrante Estado de Israel, del que somos testigos privilegiados en nuestros días, luego de dos mil años de exilio. En este Shabat recordamos a Abraham (para algunos, ¡el primer sionista!) y nos regocijamos y emocionamos al ver aquel sueño bíblico hecho realidad.
Shabat Shalom
SERMÓN - Rabina Daniela Szuster
Recuerdo que cuando era pequeña y aprendí acerca del imperativo de D"s hacia Abraham de que abandonara su tierra, su lugar natal y su familia; me parecía un pedido muy duro por parte de D"s y me preguntaba por qué exigiría esto. ¿Acaso Abraham no podía formar su pueblo, sus creencias donde vivía? ¿Para qué ir a otra tierra? ¿Por qué importaba tanto el terreno, la geografía?
La Torá no nos cuenta nada acerca de la vida de Abraham hasta este momento, hasta sus primeros setenta y cinco años de vida. ¿Por qué de pronto D"s le exige a Abraham partir de su tierra? ¿Cuáles eran las cualidades de Abraham? ¿En qué creía? Nada de eso se nos cuenta, sino que la historia del primer hebreo comienza con la orden de abandonar una de las cosas más preciadas por el hombre: su propio lugar.
Hay un Midrash muy famoso que nos intenta transmitir la posible situación familiar y social en la que vivía nuestro primer patriarca. Cuenta este Midrash que el padre de Abraham, Teráj, tenía una tienda en la que vendía diferentes tipos de ídolos. Un día Teráj no puede atender el negocio y le pide a Abraham que se encargue del mismo por ese día.
Estando Abraham en el negocio, llega un hombre pidiéndole una estatuilla y Abraham le pregunta: "¿cuántos años tiene usted?" Y el hombre le responde: "sesenta". Le dice Abraham: "¿cómo puede ser que un hombre de sesenta años alabe a una estatuilla hecha hace un día?" El hombre avergonzado se fue sin comprar nada.
Luego viene una señora. Abraham le pregunta qué desea y ella dice: "yo solamente vengo a traer una ofrenda a las estatuillas". Ya cansado Abraham de este negocio, coge un palo y rompe todos los ídolos del padre menos uno, y pone el palo en la mano de este ídolo, que era el más grande. Llega el padre y, desesperado al ver sus ídolos destruidos, le exclama a su hijo: "¿Qué ha ocurrido? ¿Qué significa todo esto?"
Abraham, muy tranquilo, le contesta: "resulta que hoy una clienta tuya trajo una ofrenda y todas tus estatuillas empezaron a pelearse unas con otras para quedarse con la ofrenda, hasta que este ídolo tomó el palo y destruyó al resto".
"Pero Abraham, ¿qué decís? ¿Cómo una estatuilla de arcilla, que no habla ni escucha, va a hacer este desastre?" dice Teráj, y Abraham sabiamente le responde: "y si es así, ¿cómo podés creer en estos ídolos que ni siquiera hablan ni oyen?" (Bereshit Rabbá 38: 13).
Este Midrash nos transmite acerca de la posible actitud de Abraham hacia la idolatría. Ese era el mundo del padre, el mundo en el que Abraham se crió y en el que creía la sociedad en la que vivía. Pero Abraham empezó a sentirse muy incómodo en ese mundo, ya que no coincidía con el D"s que él estaba descubriendo y aspirando. Para Abraham no era pensable creer en un D"s de arcilla fabricado por el hombre. No coincidía con sus valores y creencias.
En ese momento es cuando D"s le dice a Abraham: Lej Lejá, "vete de tu país, de tu lugar natal y de la casa de tu padre" (Génesis 12: 1). En el mismo momento en que D"s observa la incomodidad y disgusto de Abraham por la sociedad en que vivía, es cuando le ordena abandonar lo que le era propio, que en realidad le era bastante ajeno.
Eso es quizás lo que yo no entendía de pequeña. Que es muy difícil, casi imposible, tener una fe, sistema de creencia, valores, una forma de vida, en una sociedad que no concuerda con esa fe. Es muy complicado transmitir una tradición cuando la sociedad mayoritaria enseña una muy diferente. Era inútil que Abraham hablara de monoteísmo en una sociedad colmada de ídolos. De hecho, cuenta el Midrash que la gente de su país lo llevó preso por cometer el delito de destruir a los ídolos.
Era necesario que Abraham se fuera para comenzar a desarrollar una nueva tradición. Pero Abraham no se fue sólo sino con su esposa Sara y su sobrino Lot, se fue con su familia. Hubiera sido muy difícil profesar y transmitir el monoteísmo en forma solitaria.
Entonces podríamos decir que el alejarse de su tierra no era una orden caprichosa de D"s sino una necesidad de Abraham y su familia, para poder desarrollar sus creencias y valores libremente.
Lo mismo ocurre hoy en día con nuestra tradición: es muy difícil vivir el judaísmo en soledad, es más que necesario un lugar donde podamos vivenciar nuestras costumbres, nuestras creencias, nuestro pasado, como lo es por ejemplo B´nei Israel. Seguramente los fundadores de esta congregación han pensado de alguna forma en el mensaje que nuestro patriarca Abraham nos enseña. Que es muy complicado ser judío sin tener un marco donde se pueda vivir, aprender, compartir y enamorarse del pueblo judío. Obviamente no sólo la comunidad debería cumplir esta función sino el propio hogar judío.
Hay veces que es necesario alejarse para fortalecer y desarrollar lo propio, nuestra identidad. Luego se puede compartir momentos con el resto de la sociedad, pero en un marco en que se respeten las diferencias.
Quiera D"s podamos entender que es muy difícil vivir el judaísmo en soledad. El judaísmo no son sólo libros que se leen en la oscuridad de la noche sino vivencias, costumbres, rituales, convivencias.
El judaísmo es una forma de ver el mundo y una forma de vivir la vida. Cada instante, desde que nacemos, crecemos y morimos.
Quiera D"s podamos comprender lo importante que es que tengamos lugares donde se puedan transmitir nuestros valores, como la comunidad y nuestras propias casas.
Quiera D"s que nuestras propias familias sean la fuente de nuestras vivencias judías.
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