Congregación B'nei Israel -  San José, Costa Rica


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Parashá de la Semana:   Sábado 27 de noviembre

               B”H

VAISHLAJ  5765

 Génesis 32:4 - 36:43

 

MENSAJE DE TORÁ  -  Rabino Rami Pavolotzky

        Leemos en parashat Vaishlaj sobre el reencuentro de Iaakov con su hermano Esav.  Por lo menos veinte años después de haberse escapado de su hogar huyendo de la furia de Esav, quien amenazaba con matarlo, Iaakov vuelve a la tierra de Israel.  El retorno está cargado de miedos y preocupaciones ante la posible venganza.

        Finalmente los hermanos se reencuentran, se abrazan, lloran juntos.  Sus destinos ya casi no volverán a cruzarse, pero después de tanto tiempo, podrán reencauzar sus vidas, ya no más huidas ni persecuciones.

        Las heridas abiertas por diferencias con nuestros familiares se producen a veces en contados minutos o sólo a partir de un par de desencuentros.  La cicatrización puede llevar años.  Iaakov y Esav lograron reencontrarse…  ¿Seremos nosotros capaces de imitarlos?

        Shabat Shalom.

 

SERMÓN  -  Rabina Daniela Szuster

            "Salió Diná, hija de Leá, que había dado a luz para Iahakov, a ver a las hijas de la comarca.  La vió Shjem, hijo de Hamor, el Hiví, príncipe de la comarca, la tomó, se acostó con ella y la violó."  (Bereshit 34: 1-2)

            Este es un caso más entre tantos casos en que mujeres y niños sufren el abuso de poder, fuerza y deshumanización.  A decir verdad el problema no reside solamente en el accionar de Shjem sino también en la sociedad que lo avaló.

            Muchos midrashim intentan explicar este suceso. Y como muchas veces ocurre en nuestra sociedad, los midrashim también intentan buscar a un culpable.  Algunos culpan a Diná argumentando que no debía haber salido de los límites del territorio en que vivía su familia.  Sería la típica explicación, "ella se la buscó".

            Otros culpan a la madre diciendo que de tal palo tal astilla, que de algún lado aprendió dicha actitud de coqueteo.

            También hay quienes culpan a Iahakov, por no haber estado atento a su hija.

            No sé por qué motivo, pero los seres humanos a veces intentamos buscar a un culpable y no nos conformamos con culpar al victimario.

            Shjem no sólo hizo sufrir a Diná sino que quiso tomarla como su esposa y por ello, su padre Hamor se acercó a Iahakov para pedirle que le permita a su hijo tomarla como esposa.  Además, propuso la posibilidad de que se intercambien hijos e hijas de ambos pueblos.  Iahakov, junto a sus hijos, dicen aceptar la propuesta con la condición que ellos se circunciden.  Efectivamente todo el pueblo de Hamor se circuncidó.

            Diná fue mancillada ¿y ellos aceptaron la posibilidad de incluirlos en el pueblo de Israel?  Quizás pensaron que no se atreverían, pero ¿por qué no reaccionaron, no se negaron a dicha propuesta y no intentaron redimir el dolor y sufrimiento de su hija y hermana?

            Muchas veces ocurre en nuestra sociedad que no decimos las cosas de frente, nos hacemos los distraídos creyendo que mágicamente todo se solucionará.  No tenemos en cuenta que de este modo el problema paulatinamente se agravará y nos complicará demasiado.

            En realidad dos hermanos de Diná sí intentaron redimirla, aunque no de la manera apropiada.

Cuenta la Torá que al tercer día de la circuncisión, Shimón y Leví tomaron sus espadas y aprovechando la debilidad de la gente de Hamor, los mataron a todos y rescataron a Diná.

            Ellos tuvieron la valentía y el coraje de hacer justicia por su hermana.  Iahakov se enojó con ellos por dicha acción.  Seguramente se enojó por la manera en que ejercieron la justicia que de hecho no es la recomendable.  Sin duda, la violencia no es el camino para alcanzar la verdadera justicia.

            Lo destacable es que no permitieron que un acto tan cruel y humillante pase desapercibido, estimulando a que otros casos similares se repitan.

            Cuando la Torá los menciona a Shimón y a Leví dice:  " Shimón y Leví, hermanos de Diná"  y un midrash (Bereshit Rabbá 80: 10) se pregunta:  ¿ella era hermana de Shimón y Leví, pero no lo era de todos los hijos de Iaakov?

            Y contesta el midrash:  solamente figuran Shimón y Leví como sus hermanos ya que ellos arriesgaron sus vidas por Diná.

            Quizás este midrash nos quiera enseñar que un hermano de verdad no es el que posee la misma sangre sino quien está dispuesto a ayudar, luchar y perseguir la justicia cuando un hermano, cualquier ser humano, se encuentra vulnerado, desprotegido y lleno de dolor.

            A Diná, nuestra hermana, hija de nuestro padre Israel, no se la escucha hablar en la Torá.  Ni una lágrima es mencionada.

            Quiera D"s ayudarnos a tener el coraje y la valentía de poder ayudar a que Diná nunca calle.  Que no muera de dolor y sufrimiento.

            Quiera D"s ayudarnos a que luchemos para que no haya más Dinas que sufran en silencio, para que la sociedad se haga responsable y no mire para otro lado.

            No sigamos el camino de violencia de Shimón y Leví, pero sí su sentimiento de justicia por el daño causado a su hermana.

Quiera D"s ayudarnos a no culpar a la víctima y su entorno sino al victimario y su accionar.

 

 

 

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Última actualización:    28 de diciembre, 2004