Congregación B'nei Israel -  San José, Costa Rica


PREGUNTE AL RABINO

   

Pregunta:

    ¿Tenemos que leer la Haftará en Shabat?

Respuesta:

    Todas las semanas leemos una porción de la Torá, que llamamos parashá, y después leemos un porción del libro de los Profetas, que llamamos haftará, que literalmente significa “la liberación”, de la raíz f-t-r, despedir, licenciar o exonerar (gramaticalmente hablando, ¡escuchar la haftará nos exonera de la obligación de escuchar la Torá!). Los orígenes de la haftará no están claros, aunque el midrash remonta su existencia al tercer siglo de la Era Común (hace más de 1700 años), en algún momento del período rabínico.

    Hay quienes dicen que la costumbre de leer la haftará se originó en los tiempos en que los judíos tenían prohibida la lectura de la Torá, por lo que los rabinos elegían trozos de los Profetas que se asemejaran a la porción de la Torá y leían estos a cambio. Este mito de subversión puede parecer como un acto heroico de desobediencia civil, pero desafortunadamente no existe ninguna evidencia de que fuera este el caso. Lo más probable es que esta historia se haya desarrollado tras la expulsión de España, cuando algunos judíos que se quedaron siguieron practicando el judaísmo a escondidas. El problema obvio con este mito es que, dado el caso de que los romanos prohibieron la lectura de la Torá, entonces ¿por qué habrían permitido leer a los Profetas (parte de la Biblia también)? Desde el punto de vista político, los profetas son más incendiarios que la Torá, y un gobierno opresor extranjero ciertamente los hubiera prohibido también.

    En contraste, lo más probable es que la haftará represente una expansión, y no un reemplazo, de la lectura de la Torá, para incluir más texto cada semana. Esta expansión tendría sentido para los judíos que leen la Torá tres veces por semana, los lunes, jueves y sábados. Incluir la haftará solamente en Shabat aumenta la importancia del día, y es razonable, porque durante los días hábiles de la semana, la gente tiene poco tiempo para leer Torá.

    Este tipo de expansión también se acoge al patrón rabínico en la ley y la liturgia judías conocido como “construyendo una valla alrededor de la Torá”. La idea era que si los judíos tenían la obligación de cumplir con la mitzvá X, entonces los rabinos añadían las mitzvot Y y Z, para que si alguien olvidaba cumplir con parte de las mitzvot, lo más probable sería que olvidara Y o Z, y así no pecarían por olvidar la X. De esta forma, la haftará representa un añadido para asegurar que realmente podamos ser liberados (pator en hebreo) de leer Torá.

    La lectura de textos de los profetas también tiene sentido en el contexto de los servicios. La Biblia consiste de la Torá, los Profetas y las Escrituras. Los judíos ya contaban con una lectura de la Torá, y leían Salmos de las Escrituras durante los servicios. También leían otras partes de las Escrituras en las festividades y otras fiestas (tales como Ester, Ruth, Eclesiastés, Cantar de los Cantares y Lamentaciones). Así pues, los rabinos estaban incluyendo en el servicio la única parte de la Biblia que había quedado por fuera: los Profetas.

    Cuando leemos Torá, seguimos el orden del texto de principio a fin, y completamos todo el texto ya sea en uno o tres años (dependiendo de la tradición de la comunidad). La haftará es por entero diferente. Leemos trozos desconectados cada semana, algunos semejantes a la porción, otros donde la semejanza es mucho más difícil de encontrar. Las lecturas no se apegan a ningún patrón, ni a un ciclo en particular. Además, incluyen tan solo menos de un octavo de todo el material profético. De hecho, a lo largo de nuestra historia y a lo ancho del mundo, existen variaciones significativas entre las comunidades con respecto a sus lecturas de haftará. Algunas comunidades asquenazíes y sefarditas leen haftarot completamente distintas.

    Desde la posición moderna en la cual no leemos Torá tres veces por semana, donde la asistencia al servicio de Shabat es muy baja, y en la que leemos Torá no por obligación sino con el fin de aprender y crecer a través del estudio de nuestros textos sagrados, la haftará sirve para un propósito totalmente diferente. Muchas comunidades han prescindido de la lectura adicional por razones de tiempo y de importancia. Algunas tal vez hayan ido demasiado lejos, pero los motivos son correctos. Si la lectura adicional añade muy poco a la experiencia de la oración de la mayoría de las personas, y de hecho disminuye la asistencia a la sinagoga porque alarga el servicio, entonces la haftará a veces se debiera omitir. Por otra parte, en el caso de la Bar Mitzvá, cuando la haftará podría representar una carga significativa para el muchacho (no sólo por ser más texto, sino porque la música sigue un sistema completamente diferente), debemos considerar la posibilidad de acortar o eliminar la haftará, para que el estudiante pueda enfocar toda su atención en la lectura de la Torá.

    Podríamos preguntarnos para qué incluir la haftará si la Biblia no nos lo ordena; si la inclusión rabínica es muy imprecisa y si no existe una práctica universal de lectura a través del mundo. Las respuestas son las mismas que se aplican a la lectura de la Torá: (1) debemos estar familiarizados con los servicios religiosos del pueblo de Israel y expuestos a la música y el ritual que rodean la lectura de la Torá y haftará, y (2) es un texto sagrado que puede enseñarnos invaluables lecciones sobre cómo vivir nuestras vidas.

    Esto es especialmente cierto en lo que respecta a las haftarot especiales, como las que leemos en Shabat Tshuvá (entre Rosh hashaná y Yom Kippur) y Shabat Hagadol (el Shabat inmediatamente anterior a Pésaj). Estas lecturas nos recuerdan cómo debemos enfocar las festividades importantes en nuestro calendario, en preparación para las valiosas lecciones de arrepentimiento y libertad encapsuladas por Yom Kippur y Pésaj. De esta forma tiene sentido el que estudiemos otras haftarot para prepararnos a celebrar otras fiestas, tales como Janucá, Tishá B’Av, o hasta fiestas de tipo secular, como el Día de la Madre o el Día de la Independencia. Cuando la lista tradicional de haftarot no nos sea útil para nuestras vidas modernas, no debemos dudar a la hora de estudiar los libros de los Profetas, con el fin de encontrar otras lecturas que sean más informativa y satisfactorias.

    Para responder a la pregunta original, yo diría que como judíos liberales no tenemos la obligación de leer la haftará en Shabat, y solamente lo debemos hacer si enriquece de alguna manera nuestra experiencia ritual y comunica algo a nuestra vida. Insistir en la lectura de la haftará porque es la tradición o porque es “la manera en que siempre lo hemos hecho”, es convertirse en seguidores abyectos del pasado. Como judíos liberales, tenemos la libertad de hacer cambios, y la responsabilidad de mantener el judaísmo como algo relevante y significativo.

   

- Rabino Michael Holzman

 KOLEINU, abril 2004

   

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Última actualización:    4 de abril, 2004